27/8/08

10 reglas para combatir la celulitis


La celulitis, uno de los problemas estéticos más odiados por las mujeres, puede reducirse con vida sana y algún que otro producto como apoyo.
La celulitis es una infección de la piel –también llamada infección de tejidos blandos– que consiste en la acumulación de grasa en las capas más profundas de la piel, formando nódulos que confieren un aspecto acolchado conocido como piel de naranja.
Su aparición se asocia a hábitos poco saludables, como una vida sedentaria, estrés, ropa muy ajustada y malas posturas, entre otros. Pero también influyen la genética y los problemas hormonales. Las zonas que más la sufren son los glúteos, los muslos y las caderas.


Las 10 reglas de oro para combatirla:

1. Bebe agua. Recuerda que las ranas no tienen celulitis, bebe agua, al menos 2 litros al día repartidos entre comidas.

2. Observa a tu madre, la predisposición a la celulitis se hereda, si tienes las papeletas en tus genes, sigue el plan que te proponemos.

3. Fruta. Toma cinco piezas de fruta al día como mínimo. Por su riqueza en vitaminas, minerales, fibra y agua son tu medicamento anti-celulitis.

4. Adiós a los malos hábitos. Adiós al tabaco, alcohol y café, malos para tu salud, tu juventud, tu piel…

5. ¡Qué vivan las escaleras! Un ejercicio tan sencillo te convertirá en una abuelita de piernas jóvenes.

6. Fibra. Ni un día de tu vida sin fibra, regula tu intestino y previene atascamientos.

7. Compensa los desequilibrios hormonales. La menstruación, los embarazos, la menopausia, descolocan tus sistemas, cuenta con ellos y evitarás los desperfectos.

8. Adiós a las grasas (bollería industrial, helados, bebidas con gas, fritos, etc.) y los alimentos salados (ahumados, salazones, salsas, etc.). Son enemigos de tu salud y de tu línea, te harás un favor eliminándolos.

9. Huye del agua caliente, las duchas de agua fría mejoran tu circulación y aumentan tus defensas naturales.

10. Constancia día a día, haz los ejercicios específicos durante toda tu vida, la celulitis vuelve en cuanto te descuidas.

25/8/08

¿Los cosméticos caducan?

Los cosméticos y cremas son nuestro arsenal de belleza indiscutible.
Pero muchas veces no tenemos en cuenta que, como todo producto envasado, tienen una vida útil y luego caducan.

Pasada la fecha de vencimiento no es recomendable seguir utilizándolos, ya que pueden traernos algún problema en la piel.

Muchos de los productos no incluyen la fecha de caducidad en el envase, si no que se encuentra impresa en el packaging (que es siempre lo primero que desechamos) o simplemente no aparece.
Siempre debemos tratar de comprar productos de buena calidad o que, al menos, contengan el vencimiento.
Esto es importantísimo y no puede pasarse por alto, ya que lo que esta en riesgo es nuestra piel y muchas de las veces la propia salud.
Veamos aquí entonces el período útil genérico de los productos más comunes:

  • Cremas: En general la vida útil de las cremas es de un año. Para conservarlas es necesario no contaminarlas, retirándolas del pote con una espatulita o en su defecto con las manos bien limpias, y taparlas correctamente.
    No es aconsejable dejarlas en el baño para evitar cambios de temperatura y la humedad, y si es posible se debe guardarlas en sus cajas si los potes son claros ya que pueden ser dañadas por la luz.
  • Bases de maquillaje: Tienen aproximadamente la misma duración y requieren los mismos cuidados que las cremas.
  • Mascaras de belleza: Suelen durar entre 6 meses y 1 año. Descártelas si nota algún cambio en su consistencia o color.
  • Rubor en polvo y polvo volátil: Pueden durar varios años siempre que los conserve bien tapados.
  • Sombras en polvo y polvo compacto: Duran entre 3 y 5 años. Cuando se vencen cambian de color o textura.
  • Delineadores: Pueden durar 3 años aproximadamente, siempre que estén perfectamente tapados.
  • Máscaras de pestañas: Hay que descartarlas ni bien comienzan a secarse, pues dejan grumos en las pestañas que son poco estéticos.
    Para evitar que se sequen tan rápido, no bombee el aplicador dentro del envase porque entra mucho aire y esto hace que se seque.
    Para impregnar el cepillo aplicador hay que hacer movimiento de tornillo y cerrar perfectamente después de usarla.
  • Labiales: Duran aproximadamente 2 años. Si nota cualquier alteración en la textura o fragancia, descártelos.

Es necesario tener en cuenta que, más que nada en verano, nuestros cosméticos pueden quedar al sol o someterse a altas temperaturas dentro de la cartera.
Esto provoca que los componentes del maquillaje se separen (por más que al retirarlos del calor éstos recuperen su textura original). Por eso es recomendable prestar atención al lugar en donde los guardamos y ser concientes de los cambios de temperatura a los que puedan someterse.

Otro punto importante, es mantener los pinceles y esponjas aplicadoras limpios para no contaminar con ellos los cosméticos. Para esto es recomendable lavarlos por lo menos una vez al mes con agua tibia y jabón blanco. Luego hay que secarlos bien, ya que la humedad puede generar hongos en ellos.

También hay que recordar que, gracias a la tecnología actual en lo que a productos de belleza respecta, muchos cosméticos poseen una vida útil mayor a la indicada en esta nota. Por eso, al momento de adquirirlos, es recomendable verificar su fecha de caducidad y buscar, en consecuencia, el que tenga una vida útil mas larga.

24/8/08

Protege tu piel en verano

La ANEFP( Asociación para el Autocuidado de la Salud) lanza una serie de recomendaciones sobre qué utilizar durante estas fechas del año

En los últimos diez años, los casos de personas con piel sensible se han duplicado afectando a más de la mitad de la población. La exposición inadecuada al sol puede producir insolaciones, quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, irritación e incluso alergias. Para evitarlo, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) recomienda utilizar protectores solares o fotoprotectores con una calidad y seguridad contrastada.


El verano es, sin duda, la época más propicia para disfrutar del sol y de un buen bronceado durante las vacaciones, como símbolo de belleza, juventud y salud. De hecho, el sol ayuda en la formación de vitamina D y aporta beneficios terapéuticos en diversas enfermedades como la osteoporosis. Sin embargo, las radiaciones solares ultravioleta (UV) son cada vez más dañinas para la piel debido al deterioro de la capa de ozono, pudiendo producir lesiones epidérmicas como eritemas solares, envejecimiento cutáneo, problemas estéticos e incluso, melanoma o cáncer de piel. El grado de estas radiaciones solares, el tipo de piel que las recibe y la protección utilizada son factores que influyen en que cada persona sufra distintos daños en la dermis.

Existen tres tipos de rayos UV:

· UVA: son los responsables de la pigmentación inmediata de la piel (proceso del bronceado). Penetran menos profundamente en ella, provocan eritemas, enrojecimiento, manchas y envejecimiento cutáneo porque destruyen el colágeno que aporta elasticidad a la piel.

· UVB: Su radiación posee mayor energía, pero penetra poco en la piel. Sus efectos aparecen a largo plazo y son los causantes de las quemaduras, del incremento del grosor cutáneo y del cáncer de piel.

· UVC: sus radiaciones son las más agresivas, pero afortunadamente no llegan a traspasar la capa de ozono porque la atmósfera los retiene.

Los mecanismos de defensa que el cuerpo humano despliega ante las agresiones del sol van desde la formación de melanina (bronceado) y la secreción de sudor, hasta el aumento del grosor de la piel, que impide de forma más eficaz la penetración de los rayos del sol. Sin embargo, cada vez son más las personas que sufren las consecuencias nocivas del sol debido a la falta de protección ante las exposiciones solares. Por este motivo y tal y como recuerda Rafael García Gutiérrez, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud, “hay que tener en cuenta siempre que el bronceado es también un signo de daño y que repercute en el envejecimiento prematuro de la dermis”.

CONSEJOS:


Como norma general, las horas de riesgo son de doce de la mañana a cuatro de la tarde, por lo que hay que evitar la exposición directa al sol en estas horas del día. Los fotoprotectores se deben aplicar media hora antes de la exposición solar y renovar la aplicación cada dos horas y después de cada baño. Tras la exposición solar es importante seguir cuidando la piel, hidratándola a diario mediante leche nutritiva; las lociones calmantes o regeneradoras se deben utilizar para aliviar la congestión. Contienen vitaminas A y E para prevenir el envejecimiento y el cáncer de piel. Además de los protectores solares para la piel, es importante tener a mano protectores labiales para evitar quemadura, deshidratación y sequedad en esta zona tan delicada, ya que los labios carecen de protección natural contra las radiaciones UV.


Otro factor a tener en cuenta es que internamente el cuerpo también padece deshidratación, con pérdida de agua y sales minerales indispensables para el organismo y la belleza de la piel; por eso, aunque no se tenga sensación de sed, es recomendable beber agua o bebidas isotónicas, para reponer dichas pérdidas.

FOTOTIPO DE LA PIEL

Fototipo I
Piel blanca-lechosa y se descama con facilidad
Prácticamente no se pigmentan
Intensas quemaduras solares
Ultraprotección > 25

Fototipo II
Piel clara, no muy sensible
Se pigmentan ligeramente
Se queman fácilmente e intensamente
Mínimo 20-25 (FPS Alto)

Fototipo III
Razas caucásicas (europeas)
Se pigmentan
Se queman con moderación
Mínimo 15 (FPS Medio-Alto)

Fototipo IV
Piel ligeramente oscura (razas mediterráneas)
Se pigmentan con facilidad
Se queman moderadamente o mínimamente
Mínimo 10 (FPS Medio)

Fototipo V
Personas amerindias e hispanas
Se pigmentan con facilidad e intensamente
Se queman raras veces
Mínimo 4-6 (FPS Bajo)

Fototipo VI
Razas negras
Se pigmentan intensamente
No se queman nunca
Protección mínima

El índice de protección (IP) o FPS es el factor por el que se multiplica el tiempo en minutos que protege el fotoprotector antes de producirse enrojecimiento en la piel. Ejemplo: FPS=20: Si la piel de una persona tarda 5 minutos en enrojecerse, tras aplicar el fotoprotector su piel estará protegida 100 (20x5) minutos o una hora y cuarenta minutos. No es un índice exacto.


Desde la Asociación para el autocuidado de la salud (anefp) también se recuerda que:

La nieve, la arena y el agua reflejan los rayos solares, aumentando su efecto sobre la piel, pudiéndose producir quemaduras incluso en la sombra.

Se debe continuar protegiendo la piel, aunque ya esté bronceada o las nubes cubran el sol

No se recomienda la exposición al sol de niños menores de 3 años, ya que su piel es muy sensible y no tiene capacidad de respuesta frente al sol. Los daños solares se acumulan de forma progresiva en la piel y ésta recuerda quemaduras importantes, sobre todo las recibidas durante la infancia.